En la mayoría de manuales de ELE cuando llega el momento de abordar el tema “dar consejos” nos aparecen estructuras que muchas veces nos cuestionamos si a día de hoy se siguen utilizando, y contextos de uso bastante irreales. Está claro que el aula es un espacio “creado” para usar la lengua y en ella cabe actividades imaginativas e irreales, pero ¿no sería mejor practicar, tal y como nos aconseja el enfoque orientado a la acción, con simulaciones que recreen usos que después van a aparecer en su día a día? Pues pensando en esto se nos ocurrió el siguiente concurso:
Dividimos a los estudiantes en dos grupos. Tienen que pensar y escribir cada grupo por separado 10 problemas que tienen en su vida real y pensar en el imperativo que le daría un amigo como consejo o solución. Les advertimos que incluyan imperativo afirmativo, negativo y con pronombres.
En la pizarra vamos a escribir el nombre de cada uno de los equipos puesto por ellos (si son graciosos y locos mejor). Y empezamos. Un equipo explica su problema y el otro le da un consejo. Si el imperativo utilizado es correcto un punto para ese equipo (el profesor puede inventar un sistema de puntuación más motivador: ¡imperativo con dos pronombres 1 punto y medio!), si no lo fuera el rebote va al otro equipo. Y así con el otro equipo. Y vamos intentando solucionar todos sus problemas.
Como podéis ver es muy simple, pero el hecho de contar problemas de nuestra vida y de competir supone que el trabajo con imperativo se haga más ameno y lo pongan en práctica de una forma casi real.