Muchas veces cuando un alumno nos cuenta algo que le ocurrió que podemos catalogar de choque cultural, o malentendido, o se sorprende ante algo propio de nuestra cultura, nos es difícil encontrar y detectar que es lo que no ha entendido, o que interpretación "errónea/diferente" se ha llevado a cabo. Es en ese momento que nos viene a la mente una frase de John Rogers Searle "toda realidad social posee una estructura lógica constituida lingüísticamente" la cual nos ayuda a entender que tipo de "desencuentro" se produce. Quizás, y entrando en el mundo de la filosofía del lenguaje os paso un poquito de información acerca de quién fue y su aplicación del término intencionalidad a la construcción social.
John Rogers Searle (nacido el 31 de julio de 1932, Denver, Colorado) es Profesor de Filosofía en la Universidad de California, Berkeley, y es célebre por sus contribuciones a la filosofía del lenguaje, a la filosofía de la mente y de la conciencia, a las características de las realidades sociales frente a las realidades físicas, y al razonamiento práctico.
Las primeras obras de Searle continuaron los trabajos de sus maestros John Langshaw Austin y P. F. Strawson. Concretamente, en actos de habla Searle desarrolla el análisis de Austin sobre los enunciados de acción o "performativos". Con ellos no se constata o describe nada sino que se realiza una acción.
John Searle es muy conocido por el desarrollo de un experimento mental llamado el argumento de la "Sala china".
Imaginemos que un individuo es colocado en una habitación cerrada al exterior en China. Por una rendija le son entregados papeles con símbolos chinos que desconoce absolutamente pues el individuo no conoce el idioma chino. Con unas instrucciones en inglés (o cualquiera que fuera su lengua madre) se le indica que debe sacar por la misma rendija una respuesta de acuerdo a un manual que se le ha entregado. En dicho manual sólo aparecen símbolos chinos de entrada y los correspondientes símbolos de salida. Así, el individuo puede localizar los símbolos que le son entregados y puede sacar papeles con símbolos diferentes. Los chinos que estén fuera de la habitación pensarán que la habitación conoce el chino pues han recibido respuestas satisfactorias.
Searle considera que lo mismo ocurre con una computadora. Ésta manipula diferentes códigos sintácticos que nada tienen que ver con la comprensión semántica de los contenidos procesados. Este experimento lo creó para demostrar que el pensamiento humano no se compone de simples procesos computacionales. Evidentemente, el concepto de Intencionalildad está en el fondo del argumento de la Habitación china de Searle en contra de la inteligencia artificial.
Searle ha aplicado recientemente su análisis de la intencionalidad a la construcción social. Su interés se centra en la forma en que ciertos aspectos de nuestro mundo se materializan como resultado de la intencionalidad combinada de aquellos que los usan. Por ejemplo, un billete de cinco euros es un billete de cinco euros tan sólo en virtud de la intencionalidad colectiva. Es debido a que alguien piensa que vale cinco euros y que otro también piensa que vale cinco euros que puede realizar su función económica. Esto es así independientemente de que el gobierno respalde el valor de la moneda. Imaginemos un caso en el que intentemos comprarle algo a alguien que no reconoce el valor del billete. A menos que le convenzamos de su valor, lo único que tenemos es un trozo de papel de colores. Por otro lado, un objeto no respaldado por ningún gobierno, tal como un sello antiguo, puede ser un objeto válido en una transacción comercial si ambos participantes están de acuerdo en ello. Tales objetos construidos socialmente impregnan nuestras vidas. El lenguaje que utilizamos, el concepto de propiedad y las relaciones con los otros dependen fundamentalmente de tales intencionalidades implícitas. Searle extiende su análisis de la realidad social a la creación de instituciones como el matrimonio y las universidades. Sostiene que tanto el valor del billete de cinco euros como la institución de la universidad han sido creados por tres principios primitivos: la intencionalidad colectiva, la asignación de función y las reglas constitutivas.