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Una de las inquietudes de los jóvenes alumnos de la clase de E.L.E. es aprender a comunicarse con los nativos de su edad en la jerga correspondiente, con la finalidad de producir un acercamiento y una integración social. En contra de esto, las clases de gramática suelen centrarse en aspectos más normativos, en muchas ocasiones olvidando desarrollar la competencia comunicativa.
Nuestra propuesta considera la necesidad de tener en cuenta aspectos como: la selección de los textos, la adecuación a los objetivos y contenidos lingüísticos correspondientes, la utilización de un determinado registro funcional de la lengua que abarque las necesidades e intereses de los estudiantes, así como la utilización de un texto en el tratamiento de un sistema de clases, de modo que se logre una comprensión más efectiva y desarrolle la capacidad comunicativa del estudiante en un grupo social determinado.
A priori, esta clase estaría dirigida a alumnos jóvenes (entre 15 y 30 años) de un nivel B2/C1 (cursos avanzados o de perfeccionamiento) que ya tengan cierto dominio gramatical y una buena aplicación oral. Es aconsejable que el grupo no supere los diez alumnos. Esta experiencia debe llevarse a cabo siempre que los estudiantes tengan cierta motivación y no debe desarrollarse en más de una clase de, aproximadamente, dos horas de duración.
En primer lugar, le entregamos a nuestro estudiante una lista de expresiones y palabras juveniles con su equivalente en la lengua estándar. Es básico que el profesor haga una primera lectura de estas expresiones, una a una, entonando y gesticulando de manera oportuna cada una de ellas.
A continuación, les repartiremos un texto extraído de una revista juvenil. A partir de la lectura, los alumnos deben intuir, por del contexto, el significado de las expresiones que aparecen en cursiva. Siguen unos ejercicios que son para trabajar el vocabulario y las expresiones juveniles que aparecen en el texto. El objetivo es aumentar la capacidad intuitiva del alumno frente a estas expresiones, así como ampliar la lista que se les ofrece.
Después, se les explican técnicas de formación de palabras, muy comunes en el registro de los jóvenes. Lo más importante es la práctica, no sólo en los ejercicios que se les proponen, por lo que debemos procurar, más adelante, que el alumno ponga en práctica las reglas que le ofrecemos para estos diminutivos, aumentativos y superlativos tan peculiares.
Para potenciar el enfoque comunicativo, la actividad debe cerrarse con dos actividades más centradas en este enfoque: en primer lugar, los alumnos realizan, por parejas, un diálogo inventado por ellos en el que utilizarán las expresiones y palabras aprendidas; en segundo lugar, les proponemos una serie de role plays para que, de manera más espontánea, utilicen las estructuras de esta jerga.
Como ejercicio final, realizamos la escucha de la canción del grupo Estopa Partiendo la pana. Se les reparte a los alumnos unas copias de las canciones con huecos vacíos, y ellos deben rellenarlos, a partir de dos o tres escuchas, con las palabras convenientes.
Para cerrar la sesión, les recomendamos que vean cine español. Y para ejercitar este tipo de registro, creemos conveniente recomendar películas del tipo Yo soy la Juani de Bigas Luna, porque en esta cinta se usan, de manera continua, estas expresiones y otra similares, incluso algo más fuertes y vulgares. También creemos que habría que advertirles de que es una película en la que hay escenas violentas y de sexo bastante fuertes. También podemos optar por recomendar otro tipo de películas, como Barrio, El bola, etc.
Todos los materiales que aquí mencionamos, pueden consultarse en las actas del III Foro de profesores de E/LE, en http://www.uv.es/foroele/foro3/Navarro_y_Dominguez.pdf, publicado en 2007 por la Universitat de València.
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